
Errores que la mayoría de empresas B2B dejan pasar en su customer journey map
Errores que la mayoría de empresas B2B dejan pasar en su customer journey map Cuando una empresa B2B diseña su customer journey map, lo habitual es que el resultado termine archivado en alguna carpeta compartida, desconectado del proceso comercial. De hecho, se estima que solo el 36% de las empresas B2B utilizan este mapeo del recorrido del cliente de manera efectiva, mientras que la mayoría falla en diseñar mapas que realmente impulsen el crecimiento. Esta falla se da por la fricción entre realidades que operan en paralelo. Los ciclos de compra son largos y no lineales, las decisiones involucran a múltiples personas con intereses encontrados, y marketing y ventas rara vez están sincronizados en cómo interpretan el avance del cliente. Este artículo revisa los errores que separan un customer journey map no efectivo de uno que realmente sirve para mejorar tus puntos de contacto con el cliente y favorecer desde tu ROI hasta la retención de clientes. Qué es un customer journey map (y por qué se usa mal) Un customer journey map es la representación visual del proceso que atraviesa un cliente potencial desde que identifica una necesidad hasta que toma la decisión de compra, continúa como cliente activo y eventualmente abandona o renueva. De hecho, el reconocido estratega B2B, Mark Stern especifica que “cuando hablamos de customer journey, hay tres journeys que deberías tener en cuenta, y todos están conectados con el ciclo de vida del cliente.” Los enumera así: Acquisition journey: “Cómo las personas te descubren y pasan de conocerte a comprar tus productos o servicios.” Delivery journey: “Una vez que son clientes, cuál es el recorrido desde el onboarding hasta lograr el resultado por el que compraron.” Retention journey: “Cómo piensas en extender el lifetime value, reconocimiento y continuidad de la relación.” Y es que, en términos operativos, el journey map debería mostrar qué hace el cliente, qué necesita en cada momento, qué fricción encuentra y cómo la empresa responde (o no) a cada una de esas situaciones. El concepto no es nuevo y tiene sentido obvio: si entiendes cómo compra tu cliente, puedes diseñar mejor tu proceso comercial. Ahí es donde empieza el problema. La mayoría de empresas B2B confunden entender cómo compra el cliente con dibujar cómo nos gustaría que comprara. El resultado es un mapa que refleja expectativas internas más que comportamientos reales. Además, existe una diferencia fundamental entre definir qué es un customer journey map y saber para qué sirve en la práctica. La definición académica está clara: es una herramienta para visualizar la experiencia del cliente a lo largo del tiempo. Pero esa definición no explica qué decisiones comerciales debe alimentar, ni cómo conectarlo con el CRM, ni quién es responsable de mantenerlo actualizado. Sin esa conexión operativa, el customer journey map se convierte en un entregable más que en un marco de gestión. Entender qué es no implica saber usarlo. Y en ROCKET, como consultores de procesos comerciales digitales, hemos visto cómo la brecha entre ambas cosas es lo que separa un ejercicio bien intencionado de una herramienta que realmente mejora resultados. Veremos entonces otros errores que alimentan esa brecha. Error 1: Diseñar el journey como un embudo lineal por etapas El primer error aparece cuando se asume que el proceso de compra B2B avanza de manera ordenada, predecible y secuencial. Awareness, consideración, evaluación, decisión, implementación, expansión. Una tras otra, como si el cliente avanzara por un carril sin desvíos. Esa lógica funciona en modelos teóricos, pero falla en la realidad comercial. Esto se evita incluyendo los bucles y retrocesos de tu cliente ideal así: Descripción: Tomado de Coveo Porque en B2B, los clientes no avanzan en línea recta. Retroceden cuando aparece un nuevo interesado que pone en duda una decisión ya tomada. Se estancan porque el presupuesto se congeló por tres trimestres. Saltan etapas cuando el sponsor tiene poder de decisión directo. Reinician todo el proceso cuando cambia el decisor o la prioridad estratégica. Lo que desde afuera parece un deal avanzado puede estar realmente en pausa interna, esperando validación de otros departamentos. Cuando el customer journey map está diseñado como un embudo lineal, el equipo comercial toma decisiones incorrectas. Prioriza oportunidades que parecen avanzadas pero que en realidad están bloqueadas. Asume que un cliente que pidió una propuesta está cerca de cerrar, sin detectar que hay tres decisores más que todavía no conocen la solución. Y peor aún, se construyen forecasts basados en etapas que no reflejan la probabilidad real de cierre, lo que termina generando expectativas infladas que después no se cumplen. El journey B2B no es un recorrido, es un sistema de movimientos que puede incluir loops, pausas y retrocesos. Reconocer eso desde el diseño del mapa es lo que permite gestionarlo de manera realista. Error 2: Mapear el journey de una persona y no del comité de compra El segundo error deriva del primero, pero es más grave: diseñar el customer journey map pensando que hay un solo decisor. En la mayoría de casos B2B, las empresas construyen su mapa alrededor del perfil que les resulta más familiar como el gerente comercial, el director de operaciones o el sponsor inicial. Asumen que esa persona es quien define la compra. Pero en B2B, nadie compra solo. Toda decisión de compra compleja involucra un comité. Están el decisor económico, el usuario final, el influenciador técnico, el bloqueador que puede ser el área legal y hasta un gerente que prefiere mantener todo como siempre se ha hecho. Cada uno tiene un journey propio, con preocupaciones distintas, momentos de entrada diferentes y criterios de evaluación que no siempre coinciden. Cuando el customer journey map ignora esta realidad, la consecuencia es directa: mensajes desalineados y acciones mal dirigidas. Marketing genera contenido pensado para el sponsor inicial, pero no tiene material técnico para el responsable de IT que se suma en la etapa de evaluación. Y ventas invierte tiempo en convencer al usuario operativo sin darse cuenta de que la decisión está bloqueada en finanzas porque no hay claridad sobre
